Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

viernes, 21 de julio de 2017

JEZABEL de Irène Némirovsky

La novela empieza en 1934 con el juicio a Gladys por la muerte de un joven. Supuestamente su amante, por tanto ¿acaso fue un crimen pasional? Siendo los propios lectores testigos de todo el proceso judicial, teniendo la oportunidad de deducir nuestras propias conclusiones sobre el suceso. Y en este punto la historia da un salto hacia atrás en el tiempo y comienza la reconstrucción de la vida de Gladys desde joven hasta el fatídico día.
Entonces conoceremos las circunstancias que le han podido llevar a tal situación. Gladys siempre ha sido una mujer que no ha querido envejecer, piensa que la vejez es una desgracia, porque tiene el deseo de gustar y seguir gustando, y esto le produce una obsesión por la edad. Necesitaba sentir poder sobre los hombres y le gustaba hablar de amor y oír confidencias amorosas. Quiere una vida que valga la pena vivir. El ser madre no la hace cambiar, continua queriendo recuperar su juventud, y esta necesidad complica la relación con su hija Marie Therese.
La historia va tomando forma, y las conclusiones que sacamos al principio irán modificándose, sorprendiendo el cómo y lo bien que está desarrollada la trama. Teniendo una gran relevancia el perfil perfectamente definido de la protagonista. Y no dejando indiferente la reflexión sobre las mujeres que anteponen su dinero, su posición y la felicidad, a sus hijos, quienes se quedan con la desesperación, la pobreza y la muerte.
Irène Némirovsky refleja muy bien un tema que en realidad es atemporal, como también lo son los temas que trata en otro de sus libros “El baile” (reseña aquí). Aunque la lectura que no os podéis perder es su libro “Suite francesa” (reseña aquí). Y saber las circunstancias de la publicación de los mismos, así como su biografía, aún hará que admiréis más a esta mujer, cuya narrativa es magnífica.

Algunas frases del libro:

“En aquel juicio, la acusada era la única persona que interesaba a la concurrencia; la víctima sólo era una pálida sombra.”

“No cuentes los años que pasan y apenas te dejarán huella.”

Contraportada o parte de la misma:

Gladys Eysenach es acusada de asesinato de su presunto amante, un joven estudiante de apenas veinte años, y el caso levanta una enorme expectación en París. Madura y excepcionalmente bella para su edad, Gladys pertenece a esa alta sociedad apátrida que recorre Europa de fiesta en fiesta. Envidiada por las mujeres y deseada por los hombres, su vida se airea impúdicamente frente al juez: su infancia, el exilio, la ausencia del padre, su matrimonio, las difíciles relaciones con su hija, su fama de femme fatale, su fijación con la belleza y la juventud... El público, impaciente por conocer cada sórdido detalle, no comprende que la rica y envidiada Gladys, comprometida con un apuesto conde italiano, haya perdido la cabeza por un joven anodino, casi un niño. ¿Quién era la víctima: un amante despechado, un delincuente de poca monta o quizá el testigo incómodo de un secreto inconfesable? ¿Y por qué la acusada insiste en mostrarse culpable y exigir para sí misma un ejemplar castigo?

Traducción del francés de José Antonio Soriano


lunes, 17 de julio de 2017

AÑOS LUZ de James Salter

Años luz es la distancia que se va produciendo en el matrimonio de Viri y Nedra con el paso del tiempo.
A través de sus ojos, de los de sus hijas y de los de sus amigos, hablan de la vida, de los pequeños detalles de cada día. Esa vida en pareja, donde la convivencia es una rutina, y tiene dos caras, la de ellos y la que muestran a sus hijas. Son buenos amigos, pero ¿y lo demás? ¿y la vida conyugal?
Porque entre ellos hay comprensión, pero es un arreglo. Lo que les lleva a plantearse ¿qué es la felicidad? Y es que su matrimonio se ha desgastado, y hay una parte vivida y que persiste, y otra vacía y consumida.
El tiempo transcurre, las hijas crecen. Pasa la vida sin apenas darnos cuenta. Avanzando estación tras estación: primavera, verano, otoño, invierno, de nuevo primavera... Dejando atrás las largas veladas de inviernos y veranos ociosos de una familia que parecía que duraría siempre. Mientras la vida seguía su curso.
Y mientras Viri parece que está en conformidad con la vida cotidiana. A Nedra le dan miedo las palabras “vida ordinaria” Y le gusta “Descubrir la vida a través de su hija, saborearla por segunda vez.” Quiere que sus hijas lleguen más lejos que ella, que sean libres. Mientras sus amigos se preguntan si con sus decisiones ¿es feliz o infeliz?
Según iba leyendo me quedaba la sensación de que no iba pasando nada, pero el tiempo va transcurriendo, y con él el matrimonio de Viri y Nedra les deja su poso a ellos, pero también al lector, produciendo en algunos momentos un sentimiento de empatía. Y es que ellos (como todos) se enfrentan a las cosas importantes que no sobreviven, como es la fugacidad del amor. Así que en esta historia si que pasa y mucho.

Algunas frases del libro:

“Hay en realidad dos clases de vida. Hay, como dice Viri, la que la gente cree que estás viviendo y hay la otra vida. Es esta otra la que causa el problema, la que anhelamos ver.”

“Por la mañana todo es distinto, las cosas son reales.”

“Hay momentos en que uno es importante y otros en que uno casi no existe.”

“A veces es imposible ver con claridad las cosas de tu propia vida. Tienes que recurrir a alguien de fuera para que te las explique.”

“Uno de los últimos grandes descubrimientos es que la vida no será lo que soñabas.”

“La libertad de la que hablaba era la conquista de una misma.”

Contraportada o parte de la misma:

La escritura diáfana, leve y luminosa de Salter nos asoma al interior del matrimonio de los Berland, cuya vida transcurre entre Manhattan y un vieja casa al norte de Nueva York. , Allí, en una suerte de paraíso natural, rodeados de prados y con vistas al río Hudson, Viri, arquitecto al que le apasiona su profesión, y Nedra, una mujer de marcado carácter y una rara elegancia, disfrutan de los paseos, las cenas con amigos y los incontables momentos de sosiego dedicados a jugar con sus dos hijas. Sin embargo, detrás de esta apariencia idílica, el lector descubre las finas líneas de fractura que asoman en la superficie y se van convirtiendo en grietas hasta que, finalmente, desfiguran el paisaje sin posibilidad de reparación.

Traducción del inglés de Jaime Zulaika