Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

viernes, 28 de julio de 2017

MIL VIAJES A ÍTACA. Una visión personal sobre Grecia de Ana Capsir

Te gusta viajar, conocer otros lugares, descubrir detalles y curiosidades que te acerquen aún más a un sitio, a sus gentes, a sus paisajes. Y si, además, alguna vez has soñado con ir a las islas griegas, entonces este es tu libro. A mi me ha transportado y me ha hecho sentir la luz, los olores, los sabores, los sonidos, a través de las vivencias de la autora, después de 25 años navegando por los mares de Grecia.
Al comienzo hay un índice que nos da una primera aproximación a los lugares que vamos a recorrer en estos viajes, y en la presentación explica el criterio que ha seguido para agruparlos de determinada manera. Sin embargo he echado de menos un mapa de la zona, para poder situar cada isla en su espacio geográfico (la solución ha sido tener un atlas a mano).
Ha sido enriquecedor conocer algunas palabras griegas en su fonética original, así como referencias naúticas. Intercaladas de tal manera en el texto que no dificultan para nada la lectura. Así como también contribuye a una ágil y amena lectura el que sean relatos cortos sobre cada isla.
Habla de momentos significativos que ha vivido en cada lugar. Porque va rebuscando rincones para encontrar el corazón de cada sitio. Y regresa una y otra vez a cada isla para descubrirla plenamente. Le gustan las anécdotas y las conversaciones porque realmente es lo que deja más huella en los viajes. Y en sus palabras se nota que admira y ama las islas griegas, y como ella hay más gente que se queda enganchada a esta tierra sin poderlo remediar porque “cuando caes en la cuenta de que un simple plato de aceitunas puede ser glorioso, de que hay verdadera emoción en el aburrimiento, en mirar la sombra de un árbol moverse, en contemplar a las cabras sestear en los riscos, en sentir el mar agitarse o escuchar el pesado baile de una mosca a medio día, si reconoces que esta luz no es luz de ver, sino de respirar y de sentirse vivo, estás a punto de entrar en el club de los afectados.” Con estas palabras transmite bonitas sensaciones que le han dejado recuerdos imborrables. Porque no es lo mismo un corazón de turista que un corazón de viajero. Además, a ella el amor por estas islas le llevó a comprarse una casa y asentarse en cierta manera en su paraíso particular.
Sus experiencias a lo largo de estos años le han hecho vivir en primera persona las trasformaciones de Grecia, cuya historia recoge una sucesión de invasores, y ahora tiene la invasión del turismo, lo que ha ido provocando un cambio urbanístico. Lo mismo que también, dada la situación actual, entre líneas reflexiona sobre la situación económica y política de este país. A su vez los griegos le parecen solidarios, y sabe que las cosas funcionan por la buena voluntad de sus gentes y por el espíritu de colaboración de todos. Y que las cosas van despacio. Siendo muy importante la confianza entre la gente.
Por supuesto son magníficas las descripciones de los paisajes, las referencias a la gastronomía, a libros sobre Grecia, a la mitología. Y al ser un país con una gran historia a sus espaldas recuerda algunos hechos y personajes del pasado.
Como curiosidades el guiño a Calatrava (se nota que la autora es valenciana y aunque viaja mucho conoce su ciudad), y el guiño al comisario Montalbano, personaje del escritor Andrea Camilleri (uno de mis escritores favoritos).
En conclusión las historias narradas en este libro han sido para mi una enriquecedora aventura, que han dejado abierto el camino, pues parece que después de veinticinco años continúan, y estaré atenta a nuevos relatos en futuros libros sobre las islas griegas.

Algunas frases del libro:

“De las historias que van rellenando una vida, son las más disparatadas, a la larga, las más enriquecedoras.”

“Si algo tienen estas islas, es una bondadosa vejez.”

“A esos sitios vienes por la historia y la literatura que cayeron en tus manos, pero sales con una lista interminable de cosas por leer.”

“Puede ser que los viajes más hermosos sean los nunca realizados y los mares más azules aquellos por los que todavía no hemos navegado, porque imaginar y planear lo que está por venir es en sí un proceso de disfrute que hace más emocionante el futuro.”

“Al navegar por aguas protagonistas de cuentos y leyendas tienes asegurado el caer bajo el conjuro de visitar lugares donde antes habías estado sin saberlo.”

“La maleta llena de historias importantes, historias que enriquecen y alegran la vida. La vida entendida al modo griego, es más vida.”

Contraportada o parte de la misma:

Hace algunos años comencé a escribir un blog sobre mis navegaciones por Grecia abandonando la secuencia racional del viaje, pues al fin y al cabo, no era uno solo sino muchos, los momentos que intentaba relatar. Momentos extendidos en el tiempo fugaz que abarca veinticinco años.
Durante estos periplos encontré que el acento y la gracia no siempre están donde uno busca, si no más bien salen a tu encuentro disfrazados si tú estás predispuesto para ello y sabes entornar tus ojos humildemente para verlos.
Todo en Grecia me parecía cautivador y emocionante cuando la conocí, e incluso ahora, cuando se pierde un poco de inocencia y de frescura, no hay día heleno que no me recompense con una sana felicidad.
En toda aventura debe haber un viento; el que nos empuja para concluir y el que nos da la energía vital. Si nos falta, languidecemos. El que impulsa en la dirección adecuada. Y aquí entra en acción la segunda parte de la palabra: lo álgico, el dolor, la pena por la distancia. Ulises no hubiera vuelto de no ser por su añoranza. Lo curioso sucede cuando la añoranza surge de la tierra recién descubierta más que del hogar dejado atrás.

Gracias a ediciones Casiopea por el envío de este libro.


viernes, 21 de julio de 2017

JEZABEL de Irène Némirovsky

La novela empieza en 1934 con el juicio a Gladys por la muerte de un joven. Supuestamente su amante, por tanto ¿acaso fue un crimen pasional? Siendo los propios lectores testigos de todo el proceso judicial, teniendo la oportunidad de deducir nuestras propias conclusiones sobre el suceso. Y en este punto la historia da un salto hacia atrás en el tiempo y comienza la reconstrucción de la vida de Gladys desde joven hasta el fatídico día.
Entonces conoceremos las circunstancias que le han podido llevar a tal situación. Gladys siempre ha sido una mujer que no ha querido envejecer, piensa que la vejez es una desgracia, porque tiene el deseo de gustar y seguir gustando, y esto le produce una obsesión por la edad. Necesitaba sentir poder sobre los hombres y le gustaba hablar de amor y oír confidencias amorosas. Quiere una vida que valga la pena vivir. El ser madre no la hace cambiar, continua queriendo recuperar su juventud, y esta necesidad complica la relación con su hija Marie Therese.
La historia va tomando forma, y las conclusiones que sacamos al principio irán modificándose, sorprendiendo el cómo y lo bien que está desarrollada la trama. Teniendo una gran relevancia el perfil perfectamente definido de la protagonista. Y no dejando indiferente la reflexión sobre las mujeres que anteponen su dinero, su posición y la felicidad, a sus hijos, quienes se quedan con la desesperación, la pobreza y la muerte.
Irène Némirovsky refleja muy bien un tema que en realidad es atemporal, como también lo son los temas que trata en otro de sus libros “El baile” (reseña aquí). Aunque la lectura que no os podéis perder es su libro “Suite francesa” (reseña aquí). Y saber las circunstancias de la publicación de los mismos, así como su biografía, aún hará que admiréis más a esta mujer, cuya narrativa es magnífica.

Algunas frases del libro:

“En aquel juicio, la acusada era la única persona que interesaba a la concurrencia; la víctima sólo era una pálida sombra.”

“No cuentes los años que pasan y apenas te dejarán huella.”

Contraportada o parte de la misma:

Gladys Eysenach es acusada de asesinato de su presunto amante, un joven estudiante de apenas veinte años, y el caso levanta una enorme expectación en París. Madura y excepcionalmente bella para su edad, Gladys pertenece a esa alta sociedad apátrida que recorre Europa de fiesta en fiesta. Envidiada por las mujeres y deseada por los hombres, su vida se airea impúdicamente frente al juez: su infancia, el exilio, la ausencia del padre, su matrimonio, las difíciles relaciones con su hija, su fama de femme fatale, su fijación con la belleza y la juventud... El público, impaciente por conocer cada sórdido detalle, no comprende que la rica y envidiada Gladys, comprometida con un apuesto conde italiano, haya perdido la cabeza por un joven anodino, casi un niño. ¿Quién era la víctima: un amante despechado, un delincuente de poca monta o quizá el testigo incómodo de un secreto inconfesable? ¿Y por qué la acusada insiste en mostrarse culpable y exigir para sí misma un ejemplar castigo?

Traducción del francés de José Antonio Soriano


lunes, 17 de julio de 2017

AÑOS LUZ de James Salter

Años luz es la distancia que se va produciendo en el matrimonio de Viri y Nedra con el paso del tiempo.
A través de sus ojos, de los de sus hijas y de los de sus amigos, hablan de la vida, de los pequeños detalles de cada día. Esa vida en pareja, donde la convivencia es una rutina, y tiene dos caras, la de ellos y la que muestran a sus hijas. Son buenos amigos, pero ¿y lo demás? ¿y la vida conyugal?
Porque entre ellos hay comprensión, pero es un arreglo. Lo que les lleva a plantearse ¿qué es la felicidad? Y es que su matrimonio se ha desgastado, y hay una parte vivida y que persiste, y otra vacía y consumida.
El tiempo transcurre, las hijas crecen. Pasa la vida sin apenas darnos cuenta. Avanzando estación tras estación: primavera, verano, otoño, invierno, de nuevo primavera... Dejando atrás las largas veladas de inviernos y veranos ociosos de una familia que parecía que duraría siempre. Mientras la vida seguía su curso.
Y mientras Viri parece que está en conformidad con la vida cotidiana. A Nedra le dan miedo las palabras “vida ordinaria” Y le gusta “Descubrir la vida a través de su hija, saborearla por segunda vez.” Quiere que sus hijas lleguen más lejos que ella, que sean libres. Mientras sus amigos se preguntan si con sus decisiones ¿es feliz o infeliz?
Según iba leyendo me quedaba la sensación de que no iba pasando nada, pero el tiempo va transcurriendo, y con él el matrimonio de Viri y Nedra les deja su poso a ellos, pero también al lector, produciendo en algunos momentos un sentimiento de empatía. Y es que ellos (como todos) se enfrentan a las cosas importantes que no sobreviven, como es la fugacidad del amor. Así que en esta historia si que pasa y mucho.

Algunas frases del libro:

“Hay en realidad dos clases de vida. Hay, como dice Viri, la que la gente cree que estás viviendo y hay la otra vida. Es esta otra la que causa el problema, la que anhelamos ver.”

“Por la mañana todo es distinto, las cosas son reales.”

“Hay momentos en que uno es importante y otros en que uno casi no existe.”

“A veces es imposible ver con claridad las cosas de tu propia vida. Tienes que recurrir a alguien de fuera para que te las explique.”

“Uno de los últimos grandes descubrimientos es que la vida no será lo que soñabas.”

“La libertad de la que hablaba era la conquista de una misma.”

Contraportada o parte de la misma:

La escritura diáfana, leve y luminosa de Salter nos asoma al interior del matrimonio de los Berland, cuya vida transcurre entre Manhattan y un vieja casa al norte de Nueva York. , Allí, en una suerte de paraíso natural, rodeados de prados y con vistas al río Hudson, Viri, arquitecto al que le apasiona su profesión, y Nedra, una mujer de marcado carácter y una rara elegancia, disfrutan de los paseos, las cenas con amigos y los incontables momentos de sosiego dedicados a jugar con sus dos hijas. Sin embargo, detrás de esta apariencia idílica, el lector descubre las finas líneas de fractura que asoman en la superficie y se van convirtiendo en grietas hasta que, finalmente, desfiguran el paisaje sin posibilidad de reparación.

Traducción del inglés de Jaime Zulaika